Fiesta de exlasallistas

Fiesta de exlasallistas

cinco días de noviembre, una expo muy visceral

cinco días de noviembre, una expo muy visceral

jueves 1 de noviembre de 2007

5 días de noviembre, una expo muy visceral

Inauguración: sábado 24 de noviembre de 2007. Acapulco, Gro.
A partir de las 21:00 horas

Av. Pozo del Rey No. 7 Fracc. Las Playas(atrás de la Casa Hogar de Niños, por las Américas)

Cinco días, representados por cinco situaciones.
Día uno: SeducciónDía dos: Perversión Día tres: DolorDía cuatro: SangreDía 5: Muerte
Un video, una serie fotográfica y un performance, mientras el público asistente se deleita con música.
Una propuesta gore. La oscuridad de los personajes. La perversión humana. Un capricho de Luis Vargas para acercar al espectador a los placeres de la sangre, el dolor, la mierda y las actividades oscuras.
Una muestra artística distinta a todo lo presentado anteriormente por el diseñador gráfico.
Después de las muestras multidisciplinarias El Tiempo y unas bailarinas, Efluvios corporales y Nocherniego, aparece 5 días de noviembre, una expo muy visceral, donde el autor comparte su gusto por el gore y propone una nueva forma de exponer en Acapulco, sin pretensiones, sin más que el hecho de amar el arte, de gozar con su trabajo y de invertir en un placer que solamente algunos realmente pueden disfrutar.
Una noche única llena de coprofilia, sangre, música dura, perversiones humanas y pasión.

Estrictamente prohibida la entrada a menores de edad.

sábado 6 de octubre de 2007

40 aniversario de The Doors en México

Por Luis Vargas

Dos de octubre en la Ciudad de México. Los amantes del buen rock tuvieron una cita en el Auditorio Nacional por el cuarenta aniversario del comienzo de una gran banda: The Doors.

El viaje fue agradable, la compañía inmejorable. Alegría, y un sueño por cumplirse. La espera llegaba a su fin.
En las calles todo parecía ser igual. Los rostros, los cuerpos caminando, la ciudad más grande del mundo contextualizando uno de los mejores días de mi vida.

El edificio estaba frente a nosotros, tres jóvenes dispuestos a asistir a un evento sin precedentes en nuestras vidas. Al ver a la multitud y la sacudida que provocaba en nuestro interior es donde realmente comenzaba la noche, en la entrada de uno de los centros de arte y cultura más importantes del país. Donde comenzaba el festejo de 40 años de un legado musical, calidad literaria y de un sonido muy especial. Cuarenta años de un proyecto musical que sigue vivo.

Sin Jim Morrison, The Doors no son lo mismo, escuché de personas a quienes les comentaba que tenía boletos para el concierto. Es verdad, pero como tributo, valía la pena escuchar a dos de los integrantes originales de esta excelente agrupación: Robby Krieger y Ray Manzarek.

De igual forma, Raiders on the storm, la banda actual conformada además por Brett Scallions, Phil Chen y Ty Dennis realmente alcanzan un buen nivel musical, con una excelente presencia en el escenario y mucha energía.

El concierto comenzó justo a las 8:30 de la noche, abriendo con el “patriota del rock and roll”: Mark Farner, ex vocalista de Grand Funk Railroad, una excelente banda de los 70´s.
Locomotion, Heartbreaker, We´re an american band, Bad time to be in love, y Some kind of wonderful, fueron algunas de sus interpretaciones, logrando encender al público con una vitalidad incomparable, ya que a pesar de su edad, logró impactar a la audiencia, quienes coreaban cada una de sus canciones.

Justo al final de la participación de “el patriota”, el público comenzó a alterarse. Decenas de personas comenzaban a mirar hacia otro lado, había gritos y movimiento. The Raiders on the storm pasaban entre la multitud, saludando, sonriendo, dirigiéndose hacia el escenario. Un gesto muy aplaudido pero descortés, ya que Mark aún se encontraba en plena tocada, haciendo sonar magistralmente su guitarra. Concentrado, dando todo para su gente. Sin embargo, The Doors estaba en la casa. Y la buena vibra erizaba la piel.

Farner se despide, se encienden las luces. El escenario se reorganizaba. Todo se preparaba para el plato fuerte de la noche.

Las luces se apagaron. Y Love me two times hizo enloquecer a la gente. La actuación realmente era sorprendente. El espectáculo merecía ser visto. La voz de Brett Scallions, ex vocalista de Fuel, superó las expectativas de los asistentes, quienes disfrutaron cada uno de los éxitos que hicieron parte de la historia musical del mundo, con un timbre muy similar al de Morrison, y presentando un profundo respeto al fallecido cantautor, incluso haciendo que los reyes de la noche realmente fueran los festejados Ray y Robby. Quienes aprovecharon para bromear acerca de drogas y tequila.

El clímax de la noche fue precisamente cuando Manzarek hizo uso de su virtuosismo, al tocar con un pie encima del teclado y las palmas de sus manos. Un momento que hizo explotar a los asistentes.

Quien no se quedó atrás fue Robby, quien tocó Spanish Caravan de una manera increíble, con una velocidad estupenda, un control majestuoso de las cuerdas y una finura interpretativa sin igual.

La noche se completaba con No me molestes mosquito en la voz de Krieger, y Sex machine, de James Brown, dedicada a Morrison en un momento de blues muy rico y alegre, con el cual Krieger y Manzarek aprovecharon para rendir tributo a su desaparecido cantante.

Además, los músicos no dudaron en criticar el gobierno de George Bush, y argumentaron que es preferible hacer el amor en vez de la guerra. Convirtiéndose en símbolos de paz y armonía.

Raiders on the storm interactuó en gran forma con el público, entregándose al cien por ciento, con una calidad interpretativa fuera de serie.

Definitivamente, The Doors en vivo es una experiencia única, el tiempo parece que no pasa, la interpretación es grandiosa, se oyen mejor que al escuchar las grabaciones, lo que da una idea de lo que fue en su momento con el Rey lagarto al frente.

Strange days, Spanish caravan, Roadhouse blues, Break on through, L.A. woman, Light my fire, Love her madly, People are strange, Whisky bar, Blue sunday, entre muchas otras, hicieron que la noche en el Distrito Federal fuera distinta, el Auditorio Nacional lleno, cientos de personas de todas las edades bailando, gritando, cantando y gozando de uno de los conciertos que cerrarán el año con broche de oro. En una época de reencuentros y buena música.

vargassantacruz@gmail.com

sábado 1 de septiembre de 2007

Momentos bajo la lluvia

El celular suena. La llamada me hace levantarme, para vestirme. Estaba desnudo, viendo literatura regada por internet. Llueve afuera. También dentro de mí, pero más allá afuera. Es muy peligroso salir a las dos de la mañana con esta lluvia. Me gusta sentir la lluvia sobre mi cara. Mojarme lentamente hasta estar totalmente empapado. La llamada me insinúa un encuentro poco apropiado a la luz de las calles, con el sonido del agua cayendo.

Camino lentamente hacia mi carro. Y me dirijo al lugar donde mi pene, ya húmedo, penetrará pliegues y se deslizará entre fluidos, gemidos y calor.

La lluvia es apropiada para el encuentro. Tu patio también, solitario, amplio, seguro. Cada vez más fuerte. El sexo y también la lluvia. Los ojos cerrados, las piernas abiertas, el corazón latiendo, mi respiración intranquila. Pene, vagina, lienzos, humedad, rostros, sonrisas, más gemidos. Soledad.

El marco perfecto para una noche casi perfecta. Tu mirada, mis labios. Terminé. Sonríes. Me voy. Te quedas. Adiós.

Mi casa nuevamente. Me hizo falta el abrazo final. Últimamente me hacen falta tantas cosas. Sí, el abrazo final era indispensable. La paleta de vainilla en el congelador sustituirá el abrazo. Dormiré. En unas horas pasarán por mí. El futbol me espera. La cama fría, sin tus piernas abiertas, sin el latir de tu corazón, sin tu humedad, cálida, sin mi pene en tu vagina, sin los gemidos, sin la lluvia.

Me duermo, no sueño...

El último abrazo

La llave abierta. Tus piernas cerradas. La estructura ósea llamando mi atención.

Los susurros. La vieja elegancia con que te alejas, me das la espalda y te comprometes a volver a verme, sólo para decirme adiós.

Es muy elocuente tu manera de destruirme. Alejada de razones, sorbos de un té amargo, oscuro. Y mis pantalones mojados, frente a ti, que no me quieres, que nunca me has querido.

El recorrido me agota. Tu movimiento pélvico también. Tus rizos sobre mi cara, el escurrir de tus fluidos sobre mi piel. Tus manos, la torpeza de tus manos. La erección prolongada, el bostezo. La fatiga, y nuevamente la torpeza de tus manos. Tu ano, el mío.

Y el alcohol fluyendo en la habitación, rasgando las paredes mientras me duermo, mientras me alejo de ti, de tu calor, de tu humedad, de tu pinche gesto que hizo que me enamorara de ti. De tu blusa transparente que se traduce en cógeme, pero no vuelvas a verme. En tu antipatía por el arte, en tu sonido gutural que me lastima por dentro. Porque te quiero, porque no me quieres, porque no puedes quererme.

Te disparo en la frente, la señal era clara. Tú me destruyes, yo me destruyo contigo. Huele. Siento. Sangras.

Río. Lloro. Te sigo queriendo, con todo el odio que mi corazón puede ofrecerte. Te vuelvo a disparar. Ahora en el corazón. Sitio donde tantas veces me apuñalaste con tanta fuerza. Cuando con tu minifalda, dejabas que todos vieran tus nalgas cuando el viento la hacía volar. Y sonreías.

Ahora yo sonrío, frente a ti, con cierto arrepentimiento. Por que no volveré a sentir tu calor. Porque no volveré a probar tus besos, tus falsas caricias, tu vagina antes penetrada por cientos. Tu clítoris seducido por miles. Tu lengua remojada en vicios, semen y saliva, tuya, de todos...

Ahora que, viéndote bien, por fin pusiste una carita infantil, por fin dejas de ser una perversa hija de puta, ahora tu mirada es bella, casi angelical, con la sangre recorriendo tu rostro, con tus piernitas bien torneadas, con tus pequeños pies descalzos, de niña buena, de niña perfecta. Desnuda, entre el rosa que pinta las sábanas blancas tu sangre en mi cama. Sin maquillaje, tranquila. Callada, como me gustas. Para mí.
Te deseo, te beso, te abrazo. Te muerdo, suavemente, hoy eres un ángel, el que siempre quise a mi lado. Suave, fría, al menos ahora tu piel y no tu corazón. Te hago el amor, lloro. Ya te extraño. Me disparo. Todo se acaba. Aún te abrazo. Aún te quiero.

El final, el principio

Me llegó la película.
El día en que terminó lo nuestro.
Bueno, lo que yo llamaba lo nuestro.
Tú no le pusiste nombre,
yo nombro las cosas.

Quería verte por última vez.
Y darte la película.
Porque es tuya.
Te llamo.
Voy para allá.
Me recibes.
Me regresas la película, no me miras.
Tu carita triste,
mi corazón llorando.
Mis lentes oscuros. Mi carro en el taller.
Mi caminar de regreso.
El adiós. Las calles. La vida que sigue.
Tus ojos. En el recuerdo.
Tu recuerdo.
Ya te extraño.

Y valió la pena.
Me encontré nuevamente.
Sin ti, yo mismo, feliz de nuevo...
Triste como siempre.
Contradictorio.
Drogado.
Borracho.
Sin ti pues...


Le film m’est arrive
Le tour ou notre affaire a fini
Bien, ce que j’appellais notre affaire
Tu l’a pas donne un nomme
C’est moi qui appelle les choses

J’ai voulu te voir une derniere fois
Et te donner le film
Parce que c’est tienne
Je t’appelle
Je prends le chemin chez toi
Tu m’acueilles
Tu me retournes le film, ne me regardes pas
Ta face toute triste
Mon coeur qui pleure
Mes lunettes foncees. Ma voiture en panne
Mon retour a pied
L’adieu. Les rues. La vie que continue
Tes yeux. Dans la memoire
Ta memoire
Tu manques deja.

C’est bien la peine
Je m’ai rencontre autre fois
Sans toi, moi meme, heuruex de nouveau
Triste comme toujours
Contradictoire
Drogue
Ivrogne
C’est a ire..sans toi

El fantasma

Ha vuelto el fantasma. Ya sé, estoy mal, pero quiero estar con él. Me gusta estar con el fantasma que alguna vez me hizo daño, no mucho... al menos de lo poco que quiero recordar.

Déjenme en paz, amo al fantasma. Me gusta, de verdad. Lo veo pocas veces, pero su voz, ay esa voz la escucho siempre. Me gusta escuchar al fantasma. Me gustan sus cualidades. Me atraen sus cualidades. Lindo el fantasma.

¿Que me volverá a hacer daño?, sí, talvez. Pero valdrá la pena. Porque estoy bien. Porque sólo así soy feliz. Inquieto y un poco desesperado, pero feliz. Me gusta ser feliz, con mi fantasma. Que me sigue, que me habla, que le hablo, que me abraza, a veces.

La lluvia no cesa, que si la tormenta tropical número quién sabe, que si el huracán fulano. Me gusta hablar con mi fantasma cuando llueve. Y cuando no también.

Ay el fantasma. Tiene bonita sonrisa. Es muy bello. Podría estar enamorado.
Podría también dar la vida por ese fantasma, que me gusta tanto, que me mantiene de pie, a pesar de la vida que llevo.

Me da consejos, me cuida. A veces me daña, pero no lo hace a propósito. De eso estoy seguro. Me gusta. Lo quiero.

No me gustaría perder de nuevo a mi fantasma. Cuando duermo, sueño con él. Y me abraza, y siento que hasta me quiere. Aunque no seamos el uno para el otro. Eso lo sé porque el fantasma no puede estar conmigo siempre que yo quisiera. Está en otros mundos. Pero es divertido cuando me visita. Amo a mi fantasma. Ay mi fantasma...

Weeping

Caía la tarde, los esbozos de un incierto se camuflajeaban entre misericordia y pequeños registros de anomalías climatológicas.

La sensación de infortunio era completa. Las horas continuaban pasando rápidamente. La noche se acercaba. El viento, frío, helaba cualquier señal de tranquilidad.

Carlos subía los escalones de su casa lentamente. Germán lo acompañaba apenas adelante, mirando su reloj en forma desesperada. La pareja sabía que era la última noche en el pueblo. A la mañana, tendrían que partir a la ciudad, donde les esperaba su muerte.

El frío era cada vez más intenso. Las ventanas temblaban mientras la calefacción cedía.
Germán apagó las luces. Ya en la cama miró a Carlos con actitud compasiva, pensando que ambas muertes valdrían la pena. Que no se dejarían del maldito virus y que le ganarían satisfactoriamente cortando sus vidas de tajo. El viaje al pueblo, solamente un último respiro, unas vacaciones pensadas en tranquilidad.

El llanto no pudo hacerse esperar. Brotó en ambos al unísono. Abrazados en la fría cama, los dos enamorados pretendían dormir, buscando en el silencio de la noche, un refugio que los consuele.

Tres de la madrugada. Las ventanas comenzaron a sacudirse, lentamente primero, en forma brusca después, aumentando hasta quebrarse. El piso parecía romperse. Afuera, gritos y crujidos.

Germán se levantó rápidamente. El corazón latía bruscamente mientras Carlos cogía sus lentes para intentar saber que pasaba. El temblor terminó. Todo parecía en orden.

Pero el llanto en la calle, los gritos y la gente corriendo, alteraron a Germán, quien corrió hacia la puerta, mientras Carlos le gritaba que no saliera, temiendo que algo muy malo hubiera sucedido.

Afuera los gritos. La gente corriendo. Y nieve por todos lados. La avalancha arrastró varios hogares. Inmediatamente varios hombres buscaban entre la nieve rastros de vida. Cada vez que caminaban hacia adentro, Carlos y Germán se encontraban con pequeñas manos saliendo entre rocas, nieve y lamentos. La búsqueda apenas comenzaba. La tragedia, cambiaría sus vidas. Al menos hasta el día siguiente.



Blanca y brillante

Los trabajadores iban hacia la fábrica. La noche era muy tranquila.
Arriba, el insoportable elefante volador. Un gigante de colmillos de plata, piel gris y arrugados huevos que en el escroto colgaban, meciéndose mientras se pedorreaba, cagando mientras sonreía, (puedo jurar que lo hacía).
Abajo, espumosa y consistente mierda blanca, que cubría los pies de los trabajadores. El recorrido diario se convertía en risas y desconcierto. La mierda, blanca y brillante, alrededor de todos. Como cada noche.
Les travailleurs allaient vers le fabrique. la nuite etait tres tranquile.
En Haut, l’insoportable elephant volant. Un geant de canines d’argent, peau gris et testicules rides qui accrochaient dans l'escroto en etant berce entretemps la flatulence sortait, chiant entretemps qu’il sourait (je peux jurer qu’il le fassait).
Vers le bas, écumeuse et consistante merde blanche, que couvrit les pieds des travailleurs.
le parcours quotidien deviennait en rires et descooncert.
La merde, blanche et brillante autour de tous. Comme chaque nuit.

jueves 23 de agosto de 2007

Apuntes al Natural

Por Luis Vargas

Es divertido el arte. Es difícil lograr la calidad necesaria para que la obra trascienda.
Me gusta el body paint. Y por supuesto, también me gusta la fotografía. Somos humanos, el arte debe movernos algo, lo que sea. Si está bien hecho lo hará sin duda, sólo por estética. Si tiene un proceso o un trabajo detrás, nos hará trasladarnos entre diversas emociones para después darnos cuenta de que efectivamente, el arte es parte de nuestra sociedad. Vital para muchos, me incluyo.

A partir del viernes 21 de agosto, una presentación artística en una plaza comercial de Acapulco nos muestra la capacidad de dos artistas jóvenes, que están acercándose a una propuesta única en el puerto. La propuesta llamada Natural es importante, contiene elementos visuales muy hermosos y obsequia, rozando la superficialidad y la ligereza, un mundo de posibilidades que valen la pena ser recordados.

Cuerpos humanos, femeninos y masculinos. Naturaleza, bellas y cuidadas imágenes que nos recuerdan que somos uno con la Tierra, que somos parte de ese reino animal que convive y se desenvuelve en el globo que nos da lo requerido y necesitado.

La fotografía de moda, independientemente de su gran colocación en el mercado, ha sido puesta en un plano que se aleja poco a poco de lo artístico, por su tendencia puramente comercial. El body paint, herramienta del pintor para transformar la piel en lienzo y colocar al humano como una obra de arte que respira, siente y genera emociones al espectador, pero que, además de su antiguo uso tribal, se utiliza de forma decorativa.

La combinación del arte de éstos dos jóvenes, en la primera parte de la muestra, nos deleita, independientemente de que se logre o no la fusión artística, ya que reproducen técnicas aplicadas de forma impecable.

Natural bien vale la pena porque no es pretenciosa. La exposición logra el objetivo de juntar dos propuestas de una forma arriesgada, pero bien trabajada.

Acapulco tiene artistas con un valor que aun no es reconocido. El puerto necesita de recursos, de apoyo. El arte joven está creciendo. Las ganas por hacer se desbordan. Pero las necesidades tienen que ser cubiertas para poder tener la intención y el proceso de un artista para desarrollar su obra. Comencemos por asistir a conocer el trabajo de nuestra gente. Bueno o malo, siempre es un esfuerzo que vale la pena ser reconocido.

lunes 13 de agosto de 2007

Last Days

El lenguaje fílmico ha alcanzado diversos momentos de gloria. El cine, que genera un mundo alterno donde las emociones cobran vida, nos ha propuesto una obra más, que sin llegar a las salas mexicanas vale la pena disfrutar: Last Days de Gus Van Sant.

La composición, el manejo de imágenes, -secuencias de una belleza poética muy al estilo de su director- logran mostrarnos la última etapa de Kurt Cobain, uno de los mayores representantes de la famosa generación X y líder de la emblemática banda de los noventa: Nirvana.

Lejos de ser un documental, la ficción y una espléndida actuación de Michael Pitt (Los soñadores, de Bernardo Bertolucci) la película tiene las posibilidades de canalizar las emociones para reflejar en pantalla las secuelas de una vida artística tanto exitosa como tormentosa, lo cual llevó a la autodestrucción del principal músico del movimiento grunge que revolucionó la música de su época. La historia, inspirada en la muerte de Kurt Cobain, es un documento ficticio invaluable que, según la visión del director, hace vibrar con cada uno de los elementos fílmicos no solamente a cualquier fanático de Nirvana o del desaparecido Cobain sino a cualquier persona que guste del séptimo arte.

Escrita y dirigida por el también director de Mente indomable, Last Days es la última película de la "Trilogía de la muerte" de Gus Van Sant, al lado de Gerry y Elephant. Donde las tres cintas tienen características parecidas en cuanto a que los diálogos y la narración son mínimos y no existe una conexión cronológica. Las imágenes garantizan una visión muy clara de la situación de dolor, desesperación, drama y soledad que puede experimentar un individuo que fue superado por su propio talento y destinado a un final que lo situó en la lista del club de los 27 años, (un selecto grupo de músicos suicidas que murieron a los 27 años justo en la cúspide de su carrera), al lado de Jim Morrison, Janis Joplin y Jimi Hendrix.

La cinta ofrece una excelente banda sonora, con algunas composiciones del mismo actor principal, Michael Pitt, quien logra con acierto una buena interpretación y un lenguaje corporal idóneo para la cinta.

Es una pena que filmes como éste no puedan ser disfrutados en salas de cine, pero es el precio que se debe pagar por vivir en un país que discrimina al arte e ignora la cultura. Sin embargo, el video nos proporciona una buena opción para disfrutar de las mejores obras de grandes cineastas, aunque en algunos casos no es fácil conseguir ciertos títulos y a veces, éstos son muy caros.

vargassantacruz@gmail.com

El nuevo año me da náuseas

La noche avanza. El nuevo año me da nauseas. Tengo miedo, la relación con mis padres no es favorable, los enigmas de las situaciones que salpican líquidos sucios en las calles derriten la posibilidad en mi piel de esperar a que todo salga bien.

No quiero saber nada de las gradas que se derrumbaron por el pequeño temblor. No quiero saber nada de las llamadas perdidas que mi celular registra. Mi vida depende de un silbato y dos paraguas en la cochera y el reventón de anoche me ha dejado con la boca curtida y con mucha sed y una necesidad firme de atención.

El año que está apenas entrando me sigue dando nauseas. Las vigilantes miradas de mis padres reflejan ese acto de incertidumbre y la descompuesta situación que encierra las palabras y conserva la necedad de no llevarnos bien y de interrumpir las copiosas letras del abecedario que se funden en mi interior como acto circense.

Los colores del televisor, opacan el gris misterio de mi fría mirada. Los reflejos del agua tirada en la avenida principal, me hacen sentirme más viejo. Mientras el fuerte roble de la esquina, aparenta estar deprimido por mi.

Entrada secreta

Había una vez una entrada secreta, tan secreta que todos la veían, menos yo. La puerta tenía llave, y sólo yo podía tener acceso a ella. Adentro, una caja verde, una azul y dos rojas.
La cajita verde, la más pequeña, contenía mis miedos. La segunda enorme y vieja, tenía mi corazón, sangrante y esperanzado.
Las dos cajas rojas, estaban vacías, esperando por ser llenadas. Las cajas representan mi alegría, mi pasión, mi estabilidad…

Había una vez una llave, dorada y vieja, la llave podía abrir una puerta secreta, que todos podían verla menos yo.

Había una vez un hombre, que no podía ver la entrada a su corazón, esperanza, pasión, y estabilidad…

Así se ve la entrada, dicen, yo no puedo verla, pero la comparto contigo.

Continuará…

Sin pensar...

El frío no me deja pensar. Ayer, la Cocacola hacía un efecto muy padre mientras era vertida en el vaso de vidrio.

Hoy, la cerveza hace un ajuste en mi memoria y me recuerda tu rostro, tu bella sonrisa y esos ojos oscuros que me sugieren mantenerlos en primer plano emocional.

La música, los recuerdos, mi soledad y la gran cantidad de proyectos que se avecinan. La estabilidad rompiéndose. Los rumores, la cantidad de situaciones… Tú.

Mis fobias, y el viento que golpea mi piel con brutalidad cada vez que intento respirar, se convierten en ilusiones cuando mi mente se traslada a otro mundo, en el cual escribo, pienso y alucino.

Refugiado en mis letras. Retando a la angustia, al rechazo y al frenesí. Entre súplicas, escalofríos y mala reputación. Busco el destello perfecto en tus ojos y reconozco que me encuentro entre migajas, salpicando razones y estrategias raras.

Texto vacío

Contra marea, mi dirección se confunde, entre el tabaco, la cebada y varios grados mi autoestima se contrae mientras la silueta perfecta de una relación entre sombras y nueces de la india aparece en el espejo de un recuerdo propio y muy mío.

Mis negros pulmones, la memoria cautiva, los besos sonoros de un resplandor imaginario de luciérnagas de cristal, redobles militares y un perpetuo remedio casero que me libera de todo mal y me transfiere al muy adentro que me toma como prisionero, y no me deja, y no me quiere consigo.

Dame de aquella vida que me he perdido, dame de aquél Do sostenido que prevalece en el resucitar diario de los hombres lobo que caminan por los pasillos de la colonia donde vivo.

Sueños, ópera y un cielo rosa

La lluvia se ha secado. El calor reproduce la melancólica melodía que da paso a los primeros rayos del sol. Las nubes se despejan a tu paso, y las aves en el cielo vuelan al noroeste en busca de nuevas alternativas de vida. La melancólica melodía se transforma en tus ojos y en dos pestañeos mi sonrisa te dice que el día será hermoso y que los años sobre la tierra erosionaron la vida hasta llegar a lo que somos. Las flores se contagian de emoción, los frutos se esmeran por ser cada día más dulces unos, más amargos otros. La neblina matutina se disipa mientras el resplandor de tu mirada rasguña a mi corazón, volcando las estructuras, membranas y esfínteres corporales, partiendo la aorta en tres partes y derramando la miel en las aceras de una ciudad que nunca volverá a ser la misma.

Rosa en el cielo, ya no quedan rastros de lluvia, el sol nunca ha brillado como hoy, es rosa el cielo, y las aves se convierten es espectáculos circenses que dan movimiento y dinamismo a un despejado cielo, que hoy, que hoy es rosa.
Los pasos se escuchan a lo lejos, cientos de personas salen a las calles, a admirar la inédita escena. La ópera de mi sueño de anoche con dos reconocidos tenores, sacude mi cama, me envuelve en mis sábanas frías y me hace participar para luego dar un giro inesperado entre la fascinación de la amistad y la religión católica.
El lavado de pies, los segmentos de un representativo onírico se fusionan debajo de un cielo rosa, donde la capacidad de pedir perdón me obliga a dejar de sentir, para correr entre los cánticos celestiales, y la luna roja que apenas se ve más allá del horizonte, y adonde me dirijo antes de dar el salto final, que dentro de un año, me hará ser distinto, consumado.

El cielo ya es violeta, se oscurece mientras las aves se dirigen a dormir, el cableado entre el edificio Oviedo y el Sanborns Centro se llenan de pequeñines alados, oscuros. Las luces artificiales encienden y la noche cae, para que yo, realmente comience mi día.

Pensando en ti

Pensando en ti. Encontrando una mirada de cielo nublado en mi espejo. Acariciando la breve brisa que recorre la habitación que comparto conmigo mismo. Saturando de horarios y medidas de café en tazas rotas y baratas. Pensando en ti. Recordando los momentos y la vida misma que se pierde por el maltrato natural y los ejes que regulan el comportamiento que nos hace poco menos que humanos. Pensando, y caminando en el pasillo rosa que me lleva hacia el atardecer, donde los legados y sonrisas de viajeros me acostumbran a desear buena fortuna y equilibrar las noches de insomnio que gracias a tu mirada me provocan el temor que he dejado atrás para conseguir la paz interna que me deja quieto y estable.
Rodando en la escalera del pasado, miro hacia un futuro que me imita, cuando lobos acechan y figuras de niños golpean mi cuerpo, amordazando y sosteniendo mi cabeza en sus hombros, y dejando sangrar lentamente mis labios, mientras pruebo la miel, mientras el azufre es pisado por mis curtidos pies, poco antes de que mis alas comiencen a crecer y así embriagarme de orgullo y palpitaciones eternas, volátiles, muy mías.

Pensando en ti, es infinito el escrito, y corto, tan corto, que aquí ha terminado, al menos por hoy…

Imaginario

La brisa movía mi pelo, la banca en la que me encontraba aun estaba fría, por la noche que se retiraba por unas horas para después volver y darme vida.
Los niños se ríen, ven a un joven, poco abrigado, sentado y pensativo. Ven a una persona que tiene pocas ganas de levantarse y trabajar. El café aun caliente, quema mis labios, que curtidos por el clima retrasan la sensación de placer que sólo la cafeína me proporciona a estas horas de la mañana.
El día será intenso, el viento soplará en mi cara durante varias horas, antes de hacerme sentir inútil, antes de hacerme sentir excluido.

Las pequeñas hormigas rodean mi bota negra y sucia, que les tapó el camino a casa, donde trabajan sin cesar y donde la comida escasea cada hora.

Una mujer pasea a su pequeño hijo, una pareja lleva a su perro al veterinario, al menos eso supongo, la mujer carga unas bolsas pequeñas mientras su joven acompañante lleva a un cachorro de color miel, un poco oscuro. Me sonríen al pasar, pero estoy seguro temen por la vida del pequeño de cuatro patas, quien no se oye llorar, pero si se nota inquieto. Más adelante, dos jóvenes policías toman su desayuno, para después ubicarse en su lugar de trabajo, que cada día los aguarda.

Las coladeras despiden ese suave aroma impredecible que por las mañanas parece tan tolerable, pero que pronto, estoy seguro cambiará, para transformarse en algo insoportable, que me hará retirarme al pequeño kiosco, donde miraré las nubes pasar, y donde las flores más hermosas despiden sus más exquisitos olores.

Sí, es mi imaginación, que en una mañana de diciembre dejo volar, para compartirla contigo, visualizando un mundo, pequeño, donde existen seres vivos que se complementan para darme representaciones mentales para escribir, y mostrarlas.

¿Quieres saber de amor?

El relato ya estaba escrito. La sonrisa de la persona que aún quiero se borraba en cuanto mis presentimientos se hacían visibles. Los pequeños pasos en aquella terraza, torturan la fragilidad de un desconcierto y la parte detrás de un auto se colapsa en medio de un rugir y estrepitosos balbuceos y luces de neón. La coraza entreabierta, los pies pequeños y el cabello negro se trasladan a la mínima fuente de asperezas a la que cordialmente nunca fui invitado.

¿Quieres saber de amor?
Permíteme contarte entonces una breve historia, si, ya sé que todo lo que yo hago es breve, que si el breve encierro, que si el breve espacio, (risa nerviosa).
Pues sí, el amor como una reacción química provocada por el majestuoso cerebro. El amor como una reacción a los acontecimientos, a la belleza.
El amor como respuesta inmediata al saber que algo o alguien simplemente no tiene igual.

Los términos, la valiente percepción de los equivalentes y los mutuos que se desglosan en materias inciertas.

Pido una oportunidad. Sin secretos. Sin mentiras. Decreto la firme súplica de permanecer en mi entorno. Fatigado, desierto y con características inverosímiles.


Ser inspirador para la ficción es mucho más importante que una simple realidad. Pluma, lápiz y veneno / Oscar Wilde

Un texto sin sentido, común...

-¿Cuántas veces lo tengo que repetir, cuántos momentos del pasado tengo que hacerte recordar?. Mirando fijamente al espejo, mis pestañas caen mientras la ficción de mi encuentro conmigo mismo sobrevuela mis ideas cuando los relativos conflictos de mi mente generan la doble personalidad que me mantiene cautivo.

Busca en el cajón de en medio, trata de sacar todo lo que hay ahí y después me enseñas la carta vieja y maltratada que te dieron antes de aquél concierto de punk, del cual salimos corriendo luego de la trifulca.

Las letras de la carta se entrelazan en situaciones oníricas que solamente Dios sabe qué significan, y pareciera fueran a dar pie a la nueva vida que hoy estoy empezando, sin mi mismo.

Las calles húmedas, los recortes de niños de Kinder tirados y rotos, la señalética de los museos en ruinas, las frases típicas de los sacerdotes que gritan desde lo alto, mientras la tradición de mis abuelos me hace confesar mis pecados en la vía pública, con un altavoz y siete gorriones sobrevolando nuevamente por encima de mis ideas.

viernes 15 de junio de 2007

Arte y diseño (segunda parte)
Por Luis Vargas

El tema ha estado presente ya durante varios años. Tanto artistas como diseñadores han mostrado sus opiniones. Aunque pareciera claro, aún existen diferencias y no hay un acuerdo.
Arte y diseño, ¿pueden ser lo mismo?
¿Podemos involucrar al diseño gráfico como arte decorativo o como arte aplicada?
Por definición, ambos conceptos tienen distintos fines. El diseño busca satisfacer necesidades visuales, comunica, es objetivo.
El arte, es elitista, subjetivo, no precisamente su finalidad es la de comunicar, es un medio de expresión.
Una obra de artística, al momento de tener un fin, de servir para algo en específico, deja en ese momento de ser arte. El diseño gráfico y sus diversas ramificaciones nos permiten ofrecer respuestas de comunicación, de posicionamiento, ventas. El diseño es comercial, tiene una finalidad muy directa. Si bien es cierto que podemos ver carteles o etiquetas de productos con excelente calidad visual, con ilustraciones, fuentes tipográficas muy bellas, colores y texturas, que pueden desembocar en un pensamiento de que tales diseños llevan consigo una carga artística muy importante, sin ser propiamente una obra artística.
El diseño gráfico como oficio o disciplina data, según algunos, de las épocas de la pintura rupestre del paleolítico, o del periodo de entreguerras, mientras también se afirma que pudiera ser desde el siglo XIX, cuando empieza a identificarse como tal. Sus antecedentes están fuertemente ligados con el arte. Se necesita cierta tendencia artística para desarrollarlo. Responde a elementos visuales, de estética y comunicación, por lo cual es difícil a veces distinguir entre una obra de arte y un buen diseño.
El diseño, según Joan Costa, no tiene otra ideología que la eficacia. El arte es libre.
Muchos diseñadores se consideran artistas o que hacen arte, por cierta frustración. Y por tanto existe esa necesidad de introducir elementos artísticos a su trabajo.
Por otra parte, sí es posible que un diseñador pueda hacer arte, pero eso es independiente de su trabajo. Puede hacer música, pintar, dibujar, escribir. También, un artista puede ser un diseñador, siempre y cuando se aleje de lo que es el arte y llegar a un objetivo.
La discusión, aunque inútil, seguirá existiendo. La confusión involucra más a los diseñadores que a los artistas. El debate sigue abierto.
vargassantacruz@gmail.com

jueves 31 de mayo de 2007

Colaboración publicada en La Jornada Guerrero
La mentira y el arte

Por Luis Vargas
Recostado, dejando disipar el humo del cigarro, ocultando entre mis dedos tres letras y dos números que aparecen en el monitor. Pensando en una bella mujer.
Dice Joaquín Sabina: “La mentira como una de las bellas artes”. Estoy de acuerdo.
Texturas de un lienzo que retrata la ficción de una realidad efímera.
Porque es muy bonito leer, y aun más, leer mentiras. Porque es muy emocionante ver mentiras, y creerlas.
Durante la historia del hombre, el arte ha servido como una representación humana que nos separa por completo de los animales. La escritura nos ha hecho lo que somos, y el poder de inventiva, la creatividad, nos han hecho únicos.
Pero mentimos para hacer arte y al hacer arte. Engañamos a la vista con colores que no existen. Engañamos a los sentidos con emociones que sólo viajan por un sistema nervioso. Mostramos realidades intemporales y exponemos ideas, principios, conceptos, personajes, para hacer sentir.
Entonces escribo de la mentira. Escribo del poder del arte para hacer creer lo que no existe y gozar con ello, aprender de ello. Escribo de la ficción, una forma de expresión que nos acerca a posibilidades únicas que la realidad, por más cruda y cotidiana que sea, no alcanza para llevarnos a los límites (al menos un servidor lo piensa así).
Una imagen, una melodía, diversos escritos, son necesarios para recordarnos que hay aun más por explorar, que nos acercan a mundos no conocidos, que nos llevan del sitio donde nos encontramos para trasladarnos adonde las emociones y las formas pueden convertirnos en quienes no somos, en quienes quisiéramos ser, quienes nunca seremos.
Porque con la mentira gozamos, porque es necesaria para combatir, para inventar, para conocer, para explorar, para confundir. Porque grandes artistas mienten al hacer sus obras, al crear mundos no concretos de luces, formas y realidades fuera de lo que acontece en la vida cotidiana. Porque aun basándose en figuras estéticas o filosóficas, la mentira ayuda a buscar entre emociones y preguntas pocas veces planteadas en la mente de cualquier ser humano, guste o no del arte.
Brevemente, recurro a las letras para comentar acerca de un episodio más en la línea de las artes. Una medida muy recurrida por los artistas, que refleja la intención de exploración artística y que abre también un tema que ya es parte de nuestra civilización: la ficción.